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El Origen del Mal
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La maldad se encuentra en los protectores de esta oscuridad

(悪の起源, Aku no kigen)

Información
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Saga Saga: El Cristal de la Oscuridad
Personajes
Miyu Inoue

Soichiro Satoru

Jutsus
Estilo de Tierra: Jutsu Agitación de Tierra
Objetos
Katana

Kunai Papel Explosivo

Éste es el segundo episodio de la Saga: El Cristal de la Oscuridad, de la historia de Soichiro Satoru y Miyu Inoue.

Revelaciones Editar

El Sol se estaba poniendo, y se tenía una hermosa vista de esta puesta desde la ventana del hotel en el que Soichiro y Miyu se habían hospedado. Los ojos azules de la chica perdían tal tonalidad al estar siendo bañados por la luz anaranjada del cielo. Con una mejilla pegada al vidrio de la ventana, miraba el ocaso sin ver, perdida en sus propios pensamientos.

Soichiro: Volví

Soichiro entró por la puerta, y dejó bolsas con comida en una mesa, para luego cerrarla.

Miyu: Te dije que tendría que haber ido yo, tardaste demasiado

Soichiro: Después de una peluquería, el peor lugar en el que te puedes encontrar una anciana es un supermercado. En fin, ¿Qué tienes?

La chica se tiró en su cama y tomó un periódico.

Miyu: La esposa del difunto alcalde Shishio Nagano no piensa hacer declaraciones sobre lo sucedido, pero... Hoy habrá una especie de fiesta en el museo del pueblo, en memoria al alcalde, sólo se podrá ingresar con invitación

Soichiro: ¿Sugieres que nos colemos dentro?

Miyu: Es nuestra mejor opción

Soichiro: Tendremos que hablar con la viuda, ¿y si se da cuenta de que somos infiltrados?

Miyu: Aquí dice que habrá al rededor de 200 invitados, no debe conocer ni a la cuarta parte

Soichiro le dio la razón, y se sentó a la orilla de su propia cama, y juntó sus manos.

Miyu: ¿Qué pasa?

Soichiro: Si vamos a trabajar juntos, deberíamos empezar por la honestidad. No tenemos que ocultarnos nada entre nosotros.

Miyu: Bien...

Soichiro: Así que dime, ¿En dónde entras en todo esto?

Miyu: ... No soy humana

Soichiro: ¿Eh?

Miyu: Pertenezco a los Oni, una raza ancestral, por lo que no he vivido 15 años, sino que más de un siglo. Lo que te dije sobre los sellos en mi cuerpo, una de sus funciones es almacenar almas de los míos. Esta creación aparentemente espontánea de lo que llamas, "espectros", no es tal. Provienen de algún lugar, o alguna cosa

Soichiro: ¿Cómo lo sabes?

Miyu: Puedo sentir el momento en el que son creados, puedo sentir que salen de alguna parte, mm... ¿Percepción Oni?

Su interlocutor la contemplaba atónito con el ceño fruncido, como si fuera una demente.

Miyu: ... En fin, estos espectros son almas, las cuales son creadas por ese algo, pero ¿antes dónde están? Almacenadas en el algo.

Soichiro: ... Por lo que ese "algo" funciona de manera similar que tu sello, y lo quieres obtener. Por eso estás aquí.

Miyu: ¡Vas entendiendo!

Dijo, reposándose sobre la pared, de brazos cruzados y sonrisa burlona.

La noche cayó y el momento había llegado. Salieron del hotel y fueron a una tienda de ropa, para poder camuflarse entre la gente. Miyu salió del cambiador vistiendo un vestido turquesa con accesorios, mientras que Soichiro con camisa blanca y traje negro elegantes, tratando se ajustarse la corbata.

Soichiro: Odio estas cosas...

Entonces se dirigieron bajo la luz de la luna al hotel, que se veía de lejos por lo iluminado que estaba. Había sido difícil encontrar un traje de su enorme talla, y le apretaba un poco, por lo que se sentía incómodo. Pero el hecho de saber que aquella niña era en realidad un ser no humano de más de 100 años, era lo que realmente le hacía sentir incómodo. Probablemente se infiltrarían como "padre e hija", aunque en realidad ella debería ser su abuela.

Llegaron a la entrada, y había mucha gente vestida elegantemente, entregando sus respectivas invitaciones a un portero para poder entrar.

Miyu: Aquí estamos, ¿Cuál es el plan?

Soichiro: Sígueme

Miyu: Improvisar, genial

Ambos ninja se acercaron a formar fila, hasta que les tocó el turno.

Portero: ¿Nombres por favor?

Soichiro: Ah, sí, mi nombre es...

Soichiro entonces lo atrapó en un Genjutsu.

Portero: ¡Claro, pueden pasar!

Ambos atravesaron el umbral ingresando al salón principal.

Miyu: No sabía que se pudiese utilizar el Genjutsu de esa forma

Soichiro: Tengo mis ases bajo la manga. Ahora a buscar a la viuda, tu por allí, yo por acá

Pasaron un buen rato buscando entre la gente. Finalmente, Miyu vio que había una puerta entreabierta, custodiada por dos guardias, algo que había pasando aquella puerta le llamó la atención...

Por su parte, Soichiro se encontró con su objetivo, una mujer de unos 50, castaña, delgada y un largo vestido celeste pálido. Había terminado de hablar con unos hombres cuando Soichiro se le había acercado, viendo que tenía una copa de vino en mano.

Soichiro: Disculpe Señora... Nagano

Señora Nagano: Sí, me solía llamar así...

Soichiro: Siento mucho su pérdida señora. Verá, soy amigo de la familia, investigador privado, y me gustaría hacerle un par de preguntas, si no le molesta

Señora Nagano: Ya dije todo lo que tenía que decir a las autoridades pero... ¿Qué necesitas?

Soichiro: Describa el ataque, por favor

Señora Nagano: Pues, había un alboroto afuera, quisimos salir a ver pero... Las ventanas se rompieron, todas las de la casa, y se metieron tres de esas... Cosas... Y le atravesaron a mano limpia el corazón

Soichiro: ¿Su esposo tenía enemigos? ¿Alguien que quisiera hacerle daño?

Señora Nagano: Pues claro, era el alcalde, en la política se ganan enemigos fácilmente pero... ¿Cómo para matarlo? Nunca, no lo creo...

Soichiro: Ya veo, ¿no hay nada más que pueda decirme?

Señora Nagano: Se llevaron algo del museo...

Soichiro: ¿Qué?

Señora Nagano: Mi esposo nunca me permitió hablar de ello con nadie, lo siento

La mujer tenía un aspecto cansando, y hablaba desganada. Soichiro intentó usar un Genjutsu en ella, justo como con el portero, pero no logró hacer que hablara, tal vez la unión con su esposo y la última promesa que le hizo eran más poderosos... La mujer se terminó su copa de vino, y Soichiro vio la botella que estaba muy cerca, y se le ocurrió una idea...

No más de media hora después, Miyu y Soichiro se encontraron en el vestíbulo del museo, y salieron inmediatamente de allí.

Miyu: ¿Qué tienes?

Soichiro: Fue difícil, la tuve que embriagar, pero me dijo que los espectros tomaron algo del museo, una fulgurita

Miyu: ¿Qué es eso?

Soichiro: Le llaman, "la manifestación de la voluntad de Dios sobre la Tierra". Son muy raras ya que se crean en circunstancias casi imposibles. Se crea con la caída de un rayo sobre la arena, en un ángulo muy determinado, era la única en la región.

Miyu: La caída de un rayo sobre la Tierra, la voluntad de Dios, tiene sentido el nombre

Soichiro: Pero no sé porque querrían algo así...

Miyu: Creo saberlo

Soichiro: ¿?

Miyu: Había una puerta entreabierta allá atrás, custodiada. Burlé a los guardias, entré, y vi el estante dónde solía haber algo importante, al parecer era la fulgurita

Soichiro: Pero el robo se dio en la casa, eso me dijo la esposa

Miyu: Imposible. La examiné, y había partículas de una especie de cristal, ¿y una fulgurita no luce así? ¿Como una vara de roca cristalizada? Así era la foto que había en el estante, de lo que solía haber allí. Los espectros buscaban eso, por eso lo mataron solo a él, lo robaron y se largaron del lugar. Además, pude sentir el chakra de los espectros en los vidrios destrozados, y mi sello reaccionó, así que no hay error

Soichiro: ¿Por qué me mentiría la Señora Nagano entonces?

Miyu: Tal vez esté metida en todo esto. Como sea, tengo el rastro de la energía de esas cosas, ya lo memoricé, mi sello reaccionará cuando estemos cerca

Soichiro: ¿Quieres decir que sabes a dónde se fueron luego de robar la fulgurita?

Miyu: Algo así

Soichiro: Bien, pero tenemos que tener cuidado. El modus operandi que los espectros están teniendo es muy metódico, ellos son naturalmente bestias sin sentido de la razón, me da igual que sean los "Alfa", así no operan. Alguien les está dando órdenes, y nos lo toparemos cuando encontremos el lugar a donde fueron los espectros, no sabemos quien es nuestro enemigo, hay que estar alerta.

Miyu: Pues, partamos cuanto antes, pero vamos a cambiarnos, estas ropas son un asco

Soichiro concordó con ella y volvieron a la habitación, dónde Miyu se vistió con su ropa de siempre y Soichiro, después de un largo tiempo sin usarla, su vestimenta de Guardián de los Espíritus.

Juego de MáscarasEditar

Ambos abandonaron el lugar esa misma noche con una pista que solamente Miyu podía entender. El aire silbaba entre las hojas de los árboles que se volvía cada vez menos denso para dar paso a una zona árida más elevada.

Miyu: Estamos cerca; la presencia se vuelve más fuerte.

Dijo la joven sentándose sobre una roca para tomar algo de agua con el hombre explorando alrededor.

Soichiro: ¿En serio? Yo no siento nada.

El hombre tomó asiento frente a su interlocutora con el sol anunciando el amanecer, coloreando de rojo y naranja las nubes. Ambos se habían conocido en circunstancias extrañas, y ahora ni siquiera sabían cuándo uno atacaría al otro por la espalda. La azabache se puso de pie lanzándole la cantimplora.

Miyu: Iré a conseguir algo de comer en el pueblo que pasamos hace un momento; no te muevas de aquí, es peligroso. Anunció desapareciendo de un salto.

Soichiro: *Suspira* ¿Quién se cree que es para darme órdenes? Bueno… de no ser por ella me hubiera costado trabajo llegar hasta acá.

El sonido casi imperceptible de unas rocas chocando lo pusieron alerta.

¿¿??: Oh vaya, así que la otra presencia se fue de los alrededores, es una lástima.

Habló un hombre extraño en lo que su interlocutor se ponía a su altura.

Soichiro: ¿Quién eres y qué buscas de nosotros?

¿¿??: Mi nombre es Hirashi… ¿Qué hacen en este lugar, y a dónde se fue la chiquilla que estaba contigo?

El castaño vio su mirada cortante rodeada de un aura oscura, sin duda se trataba de un enemigo.

Soichiro: (¿Hirashi?) Eso no es de tu incumbencia.

Hirashi: Tsk…

A unos minutos de ahí, la azabache sostenía una bolsa con unos cuantas frutas.

Miyu: Gracias, ¿cuánto va a hacer?

Dijo mientras buscaba entre sus ropas el monedero, sin embargo, una fuerte explosión proveniente del bosque hizo que todo se sacudiera en el pueblo iniciando el pánico en las calles.

Miyu: Hmph… ¡Soichiro!

Exclamó molesta mientras salía del lugar en dirección a la humareda.

Miyu: Hah… hah… ¿!?!

Una kunai explosivo fue insertado en el tronco de un árbol cercano obligándola a desviarse de la ruta.

Miyu: (Demonios… sea quien sea no quiere que me reúna con el estúpido)

Más adelante podía ver un par de hilos que deslumbraban entre las ramas como una enorme red cubierta con papeles explosivos. La ojiazul se cubrió el rostro con los brazos siendo cubierta por la enorme explosión.

¿¿??: Al parecer aún no he terminado, ¿cierto?

La sombra que observaba intentaba localizar a la chica entre el humo de las explosiones. El viento elevó su cabello convertido en una patada que lo golpeó directamente en el rostro, el hombre misterioso cayó al suelo formando un cráter con la azabache apareciendo sobre la rama de hacía unos momentos.

Miyu: ¿Quién eres?

Soichiro: (Eso estuvo cerca)

Una gota de sudor se deslizaba por su frente, el golpe de ese sujeto había venido de la nada y lanzado hasta los árboles de su espalda. Las ropas de Soichiro estaban dañadas por haber recibido el ataque directo, sin embargo no había sido lo suficiente como para hacer mella en él. Los árboles en un radio de siete metros habían sido arrancados de la tierra.

Soichiro: (Lo describiría como una enorme esfera oscura... pero no energió de él... Se siente como... ¡Eso! la está controlando)

La enorme esfera que había atacado anteriormente regresaba a un lado del sujeto.

Hirashi: Hmph... eres fuerte, ¡Veremos si sobrevives a esto!

Soichiro: Es lo mismo que hace unos momentos, junta la energía a su alrededor y todo se acumula en esa masa espectral

Hirashi: Así es, soy capaz de llamar a los espectros de un espacio-tiempo distinto al nuestro y manipularlos a mi placer.

Soichiro vio con sorpresa los múltiples rostros amorfos contenidos dentro, sin embargo estos eran diferentes, se sentían menos poderosos que en el ataque interior y ahora parecían cobrar fuerza, como si un gran número de esas criaturas siguiera reuniéndose aumentando así su potencial de ataque.

Su interlocutor lanzó la esfera nuevamente con el castaño desapareciendo de su rango de daño. La explosión resultante creó una llamarada y una onda expansiva que llegó hasta la aldea cercana. 

Soichiro: ¿¡Qué demonios intentas hacer?! 

Interrogó éste golpeando por un costado al sujeto que cubrió su rostro utilizando el brazo e intentando llegar al cuello con un kunai que sostenía la otra; Soichiro intervino con otro luchando a la par en fuerzas. 

Hirashi: Son órdenes del jefe, "eliminar a toda la escoria que se entrometa en nuestros planes"

Soichiro: (¿¡Jefe?!)

Nuevamente intercambiaron un par de golpes con ninguno avanzando. "Estilo de Tierra: Jutsu Agitación de Tierra" se escuchó decir a Satoru creando un poderoso terremoto que inmovilizó al enemigo entre grandes picos de piedra. Se podían ver hilos de sangre resultado de finos cortes en distintas partes del cuerpo de Hirashi.

La azabache esquivó un ataque y buscó un hueco para golpearlo directamente en el pecho; sin embargo, al hacerlo, se percató de que la energía común y corriente no corría por su cuerpo.  La mano fría y áspera del sujeto la tomó por el cuello. Este era mucho más alto y fornido, aunque no exagerado.

¿?¿?: Mi maestro tenía razón... ustedes son peligrosos para nuestro propósito. Y no sólo eso, parece ser que puedes sentirnos gracias a tu naturaleza.

Habló con voz áspera y mirada filosa. La oji azul le veía con los ojos entrecerrados mientras sujetaba su mano en un intento por liberarse y poder aclarar la garganta.

Miyu: ¿Q-Quién eres? *cof*cof*

¿?¿?: Te lo diré, de todos modos no podrás divulgarlo; Shinkai.

Miyu: Ja... ja... Si estás tan seguro de que no podré divulgarlo... ¿por qué no te tomaste la molestia de decir el nombre de tu maestro?

Una luz violácea emergió de su mano y empezó a destruir de poco a poco la mano del sujeto. La chica ladeo su rostro revelando una sonrisa divertida y una mirada traviesa como si disfrutase lo que hacía.

Miyu: "Elohim, Essaim, Elohim, Essaim: Ira"

Pronunciaron sus labios en un cántico susurrado. El sujeto dio un salto hacia atrás con una expresión de horror en su rostro, ¿Qué había hecho? ¿Cómo? Al ver su mano, vio cómo esta desaparecía mientras la chica avanzaba cada vez más hacia él.

Shinkai: ¿¡Qué demonios haces?!

Gritó a su interlocutora mientras esta detenía su marcha.

Miyu: Tu mano... no... la mitad de tu cuerpo es artificial, hecha de espectros; lo único que hice fue desprenderla y transformarla en el ambiente. No puedo hacerlo con personas vivas, y es por eso que no puedes ganar esta batalla.

El hombre se dio cuenta entonces, la batalla había sido dirigida intencionalmente fuera del bosque, en la frontera donde su cumpañero combatía aún.

Miyu: ¡Toma esto!

La patada de la chica se transformó en una fuerte ráfaga de viento que lo envió a unas rocas más lejanas.

Soichiro: ¡Miyu!

Exclamó el hombre con su compañera apareciendo a un lado.

Miyu: Maldición, me voy y mira lo que pasa.

Soichiro: Eso no dependía de tus decisiones.

Dijo sarcástico para volver la vista a ambos sujetos.  No había nada que explicar, si él se había dado cuenta entonces ella con mucha más razón.

Miyu: Terminemos con esto, Soichiro.

La chica entonces pasó su mano por arriba del sello de donde emergió una espada. Soichiro chocó sus puños y puso sus manos en la tierra repitiendo el movimiento para conducirlos a donde esta aguardaba. El corte de su espada se deshizo por completo de todo rastro espectral; el castaño entonces apareció dos picos de roca que atravesaron a sus contrincantes muy cerca del corazón.

Soichiro: ¿Qué demonios hiciste?

Miyu: Lo mismo pregunto, pudiste haberlos matado. Ahora ve y sácales información.

Indicó usando su espada para sostenerse; había usado todo en ese último ataque, después de todo era un jutsu no perfeccionado.

El hombre que sabía demasiado Editar

Las enormes estacas de roca estabas incrustadas en el lado derecho de la caja torácica de aquellos dos adversarios, los cuales habían sido empujados contra la ladera de una colina. Soichiro se les acercó.

Soichiro: Al grano ¿Quién es su líder?

Hirashi: ¿Crees... Qué te diremos algo?

Soichiro le dio un puñetazo en el pómulo con los nudillos, girándole hacia el lado la cabeza. Entonces le tomó del cabello, para que le mirase a los ojos.

Soichiro: Podemos estar así todo el día

Hirashi: ¿Tortura... En serio?

Miyu: Soichiro... Algo viene

Soichiro: ¿Eh?

Miyu: Algo se está acercando

La chica comenzó a mirar hacia todas direcciones.

Soichiro: ¿Qué quieres decir?

Miyu: Ya esta aquí

Una ráfaga de humo negro cayó del cielo, creando una onda expansiva de aquel gas. Cuando este se disipó, se pudo ver la figura de un hombre. Era alto, vestía una gabardina negra y un báculo del mismo color, con el tope circular con un cristal morado. Blanco de cabello y grises ojos, parecía tener al menos unos veinticinco años.

???: Veo que están... Interrogando a mis lacayos

El hombre tronó los dedos, y tanto Hirashi como Shinkai desaparecieron de un segundo para el otro, como si nunca hubiesen estado allí.

Soichiro: ¿Qué has hecho?

???: Ah, sí, Soichiro Satoru. Los de arriba me ordenaban que atacase tu pobre pueblo constantemente...

Soichiro: ¿Los de arriba? ¿Quién rayos eres?

???: Miyu, la chica Oni, con que fuiste tú quien localizó a mis muchachos. Están trabajando juntos. Admito que es una espina en el trasero.

Soichiro: Te hice una pregunta

Haruzen: Soy Haruzen. Les recomiendo retirarse. No pueden hacer nada aquí, no les conviene entrometerse. Se irán con vida.

Miyu: Lo lamento. No es tu día de suerte.

Soichiro: Por tu culpa lo perdí todo... Buena suerte en el infierno

Soichiro le apareció por detrás, y le propinó una patada, pero Haruzen la esquivó saltando hacia arriba. Sin embargo, Miyu lo estaba esperando con su propia patada en la altura. Sin embargo, cuando le golpeó, el hombre se convirtió en humo. Miyu volvió al suelo, y el humo se alejó un poco para volver a tomar la forma humana.

Haruzen: ¿Trabajo en equipo? Eso es tierno. Pero se acabó.

El hombre golpeó con el báculo el suelo y, de la gema morada, se expulsó una humareda en dirección a los dos combatientes, los cuales se cubrieron para minimizar daños. Cuando el humo desapareció, ninguno de los dos podía moverse, debajo de sus pies había un extraño tetragrama rojo.

Haruzen: Es un sello. ¿Que van a hacer ahora?

Soichiro (murmurando): Puedo deshacerlos, ¿Crees poder mantenerlo ocupado con tu Futon?

Miyu, con su espada, comenzó a lanzar ráfagas de viento, los cuales disipaban el humo que lanzaba Haruzen. Al poco tiempo, Soichiro rompió los sellos. La chica entonces apareció detrás del hombre, y le impactó con su arma infundida en viento, la cual Haruzen bloqueó con su báculo. Estaba preocupado, mientras el Futon estuviese cerca de él, no podría convertirse en humo. Soichiro saltó.

Miyu: ¡Ahora!

Soichiro: ¡Estilo de Fuego: Jutsu Gran Aniquilación de Fuego!

El enorme muro de llamas golpeó a Haruzen, mientras que Miyu lanzó una potente ráfaga de viento con un espadazo al aire, acrecentando el daño de las llamas. Los dos tomaron distancia, mientras Haruzen se perdió de vista ardiendo en medio de una bola de fuego.

Los dos aliados abrieron los ojos como plato en el momento que las llamas se disiparon. Haruzen se hallaba con los ojos cerrados, sin ningún daño. Entonces los abrió.

Soichiro: ¿Eres de los ninja que controlan el País del Rayo? ¿De los que obligaron al Raikage a aceptar la creación del jutsu de los espectros?

Haruzen: ¿De qué estás hablando?

Soichiro: Sabes muy bien de lo que hablo. Me hago una idea de quiénes pueden estar detrás del trono del País.

Haruzen: No se por que manejas ese tipo de información, resultaste ser más peligroso de lo que esperaba. Muy bien, terminemos con esto. Mitte, Omnis Spiritus Inmundus, alium se orbe, terrarum

Soichiro fue rodeado por una especie de cubo de energía rojiza, y a los pocos segundos, cayó inconsciente dentro de él.

Haruzen: Muy bien chiquilla. Es tu turno. Mitte, Omnis Spiritus Inmundus, alium se orbe, terrarum

Nada pasó.

Haruzen: ¿Qué?

Miyu sonrió y se trasladó rápidamente frente a él para darle una patada, mandándolo lejos.

Miyu: No soy humana idiota, ese truco no va a funcionar conmigo.

Haruzen volvió a levantarse, limpiándose el polvo de la cara con la manga de la gabardina. Miyu pudo notar que se había enfadado, el ambiente entero había cambiado. Mientras la miraba con odio, comenzaron a oírse ruidos provenientes de las profundidades de la tierra, y todo comenzó a temblar. Nubes de tormenta cubrieron el cielo casi en su totalidad, los ojos de Haruzen de volvieron rojos mientras que le rodeaba un leve resplandor del mismo color, y la gema de su báculo comenzó a irradiar luz...

Entonces algo más comenzó a brillar, pero era algo proveniente de entre su largo abrigo. Haruzen dejó de mirar a la chica, (completamente en guardia luego de presenciar todos esos fenómenos), y dirigió sus ojos hacia un costado.

Haruzen: Es la hora...

A la milésima de haber terminado de decir eso, él ya no estaba. Fue lo mismo que lo que pasó con Hirashi y Shinkai, como si se hubiesen desmaterializado sin aviso alguno en una milésima de segundo. Simplemente estaban allí, y de un segundo al otro dejaban de estarlo. Los ruidos, el temblor y la tormenta se desvanecieron, pero con más lentitud con respecto al causante. La ojiazul se acercó hasta la jaula donde se hallaba un inconsciente hombre.

Miyu: Bueno... ¿Y ahora qué hago contigo?...

Soichiro abrió los ojos. Se incorporó en seguida. Se hallaba en un páramo desolado, con altas formaciones rocosas, y arena. No había nada más a su al rededor, ni había señales de vida. Solo podía oír el susurro del viento. Entonces, un enorme y peligroso chakra apareció, y Soichiro volteó.

Encima de una de aquellas altas formaciones, se hallaba un hombre. Vestido de azul oscuro, con una armadura roja cubriéndole el torso y parte de las piernas y vendas por encima de las sandalias. Llevaba el cabello negro y muy largo, que se movía al ritmo del viento, un flequillo que le cubría un ojo, y con el otro, de un negro penetrante, le miraba a Soichiro. En la espalda, portaba un enorme abanico blanco, con extraños símbolos.

Madara Uchiha le estaba observando. ¿Qué rayos estaba pasando?

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