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El Retorno de los Espectros, una Nueva Alianza Aparece
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Lo muerto no vuelve a morir

(レイスの戻り、新しい契約が表示されます, Reisu no modori, atarashī keiyaku ga hyōji sa remasu)

Información
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Saga Saga: El Cristal de la Oscuridad
Personajes
Miyu Inoue

Soichiro Satoru

Jutsus
Elemento Fuego: Gran Lluvia de Bolas de Fuego
Objetos
-

Éste es el primer episodio de la Saga: El Cristal de la Oscuridad, de la historia de Soichiro Satoru y Miyu Inoue.

No puedes escapar de tu destinoEditar

Enormes bolas de fuego caían del cielo, causando una gran explosión cuando impactaban contra el suelo árido. Un hombre huía de la zona, esquivando aquellos implacables ataques. Era Soichiro.

Una chica le aparece al lado, y trata de detenerlo. Vestía un kimono negro con las mangas separadas y cintos amarillos, bajo de este, una cota de malla. Era de baja estatura y con una cabellera larga, negra y sujeta con una coleta baja, dejando libres dos mechones que enmarcaban su rostro junto con su flequillo.

???: ¿¡Qué haces Soichiro, en serio estás huyendo!?

Soichiro: ¡Es Madara Uchiha Miyu, no tenemos oportunidad contra él!

Miyu: ¿¡Pero qué dic...!? Ay dios....

Miyu quedó hipnotizada mirando hacia el cielo, y todo en cuanto sus ojos pudiesen divisar se oscureció. Soichiro miró también. Un gigantesco meteorito había aparecido, y estaba a punto de darles de lleno a ellos y al mundo...

1 semana antes...

Luego de su encuentro con Kurohana, Soichiro partió a la mañana siguiente de aquel pueblo rumbo a Konoha. Se encontraba saltando de árbol en árbol, siguiendo el camino, pero a su vez debatiendo consigo mismo. Lo que estaba haciendo, ¿era lo correcto? El objetivo que tenía para con Akatsuki Afterlife consideraba que era justicia, pero... ¿Por qué lo estaba haciendo él? ¿Y sin ayuda de nadie? ¿Aquella meta que se había impuesto realmente serviría para cicatrizar las profundas heridas del pasado? Aunque, pasadas las horas, ya no tenía sentido seguir ocultándoselo a sí mismo. Luego de aquellos encontronazos, algo le hacía querer acercarse a aquel nuevo mundo, aquel camino que lentamente se formaba delante de él...

Cayó a la realidad, y lo que se formó delante de él no era ningún camino, sino una alta humareda que se propagaba rápidamente por el aire. Algo se estaba incendiando varios metros adelante. Alcanzó el lugar, y vio dos pares de ninja muertos, boca abajo en un charco de sangre. Uno se movió, y Soichiro acudió rápidamente en su auxilio. Le sostuvo la cabeza y lo dio vuelta, sólo para ver su caja toráxica completamente destrozada. Ya era demasiado tarde.

Soichiro: ¿Quién fue? ¿Quién hizo esto?

Ninja: Fue... él... El hombre... Oscuro...

Soichiro: ¿Quién?

Ninja: Parecía una sombra, es... Un monstruo

El ninja le miró a los ojos, y le tomó por la camisa con fuerza.

Ninja: Tú debes...

El ninja dejó de mirarle, para mirar al vacío. Soichiro lo dejó suavemente en el suelo y le cerró los ojos. Buscó entre sus pertenencias el pergamino de emergencia, y activó el sello. La aldea a la que pertenecían ahora sabía que sus hombres habían muerto.

Soichiro salió del lugar, y se dispuso a encontrar al asesino en las inmediaciones, estaba todo quemado muy recientemente, no debía de andar muy lejos. Entonces, a los pocos minutos, lo vio. Alto, y completamente oscuro, como si estuviese hecho de sombras.

Soichiro: No... Ustedes no...

Espectro: ...¿Qué? ¿Deberíamos estar muertos? Lamento decepcionarte.

Soichiro: Los espectros normales no hablaban, ¿Quién demonios eres?

Espectro: Pensaste que todo había acabado ¿no es así?, Pues piensa de nuevo. No puedes escapar de tu destino.

Soichiro: ¿Qué destino? Deja...

Pero el espectro se convirtió en humo, y desapareció del lugar, en forma de ráfaga de humo a una altísima velocidad. Soichiro sintió su chakra, aquella técnica, fuera lo que fuera, le hacía moverse demasiado rápido, seguirle no tenía caso. Continuó su camino. Estaba atónito, estaba seguro que había eliminado a todos los espectros, incluido al Rey, lo que había generado la destrucción del jutsu que los creó, pero ¿que hacía ese aún vivo? Ellos nunca se separaban del grupo... Tenía muchas interrogantes, pero una palabra le revoloteaba en la cabeza por encima de otras, "Destino", ¿Cómo un ser creado por un jutsu podía saber su destino, sin Soichiro mismo saberlo?, nada tenía sentido, aquel encuentro no tenía que haber pasado... No puedes escapar de tu destino.

Soichiro volvió al camino principal. Sólo tenía que seguir recto unos días para llegar a Konoha, averiguar cosas e ir a las coordenadas que Kurohana le habia entregado, pero lamentablemente aquello tendría que esperar. Consternado, se dirigió a la zona dónde creía que había ido al espectro, siguiendo el rastro de su chakra.

Sombras ReflejadasEditar

Una enorme sombra dentro de su conciencia no dejaba de llamarle; estaba segura de que cada vez que la seguía sin saber cuál camino tomó, la inmensa oscuridad se transformaba en un muro que al tocarlo le repelía con una ligera corriente eléctrica.

¿¿??: Calma... calma, Miyu.

Se dijo a sí misma con manos temblorosas mientras aún la noche era joven; la cicatriz que sobresalía de su mano resplandecía en un ligero cosquilleo.

Pronto la luz del sol desvaneció la sensación de inseguridad y salió de entre las raíces de un viejo árbol. Afuera, el espeso bosque se veía un tanto más tenebroso de lo normal; parecía que unos ojos le azechaban por la espalda. Tenía la sensación de conocer el lugar como la palma de su mano, algo en la atmósfera definitivamente estaba mal.

¿?: Sentía algo extraño, nunca pensé que se trataría de una de nosotros.

Miyu: (¿Una de... los suyos?) No sé a qué te refieres, ¡muéstrate!

La figura de la joven se vio envuelta en la presencia del espectro vacío. Una gota de sudor se deslizaba por su rostro sin quitarle la mirada de encima, existía la incógnita: ¿Quién era ese que respondía a su naturaleza?

Miyu: (Sin lugar a dudas, el sello cosquillea al resonar su chakra con el mío) Tch...

Espectro: Vamos, vamos

Entonó con voz profunda mientras más se acercaba; Miyu desenvainó sus dagas y trató de atravesarle en vano; como si de humo se tratase, salió del otro lado dejando a la criatura atrás.

Miyu: (¿¡Pero qué?!)

Una terrible fuerza le enviaba varios metros lejos partiendo troncos a su paso. La joven aún no terminaba de levantarse cuando un aplastante viento se dirigía a su dirección. 

Miyu: Tsk... Esa técnica me hubiera matado de no esquivarla

Mencionó en el aire para luego caer al suelo con habilidad.

Espectro: ¡Bien, bien! ¡Ahora enséñame ese maravilloso poder tuyo!

El sujeto se desvaneció reapareciendo a unos centímetros de ella y encajando con fiereza la hoja de la espada en su mano izquierda. La ojiazul tomó el mango del arma calcinante y la retiró enseguida mientras la sangre caía al suelo. 

Se mantenía en posición con el arma volviendo a su dueño; la chica, sin quitarle la mirada de encima, colocó su mano derecha sobre el flujo de sangre y pronunció una de las nueve locuras a lo que un viento reacio indicaba una nueva presencia. Pronto, el choque de ésta con la criatura terminó repeliéndose.

Miyu: Hah... hah... (Si continúo así no podré hacerle ningún daño)

Espectro: ¿Qué sucede? ¿Terminaste ya de jugar con sombras?

Miyu: ¡¡!! (Sombras... mis técnicas no pueden hacer nada contra él; pero aún así, ¿por qué me veo afectada por sus ataques? ¿Mis jutsus no son lo suficientemente fuertes?)

Espectro: ¿Lo entiendes ahora?

Una verdadera mirada de confusión dando paso al terror llenaba su rostro; la criatura se posó sobre aquella que no veía salida.

Espectro: Ese sello será mío

El mismo cosquilleo en su brazo despertó una idea en su mente casi atrapada. A pesar de no tener experiencia en batallas que ella recordara, las trampas siempre eran bien recibidas.

Miyu dejó caer gotas de su sangre en la hoja de la daga que de inmediato comenzó a irradiar luz. Si entendía el funcionamiento de su propio cuerpo, la energía producida al hacer contacto ambos materiales sería la suficiente para brillar por un momento.

Miyu: ¡¡Toma!!

El arma hizo un agujero entre el cuerpo de la sombra que lanzó un alarido de sorpresa. Ya en su interior, se escuchó a la azabache gritar "Vacío", lanzando una gran cantidad de energía suficiente para borrarlo del plano visible.

Miyu observó cómo el sol nuevamente volvía a pasar entre las hojas y esa sensación desaparecía alejándose entre la bruma. La joven tomó su daga temblando aún en el suelo y dirigió su vista a unos arbustos cercanos.

Luego de retirar aquellas ramas que le estorbaban, se encontró del otro lado un claro con ruinas visiblemente viejas siendo poseídas en su mayoría por la naturaleza del lugar.

La sombra del destino Editar

Miyu contempló el lugar por unos instantes. Podía notar en el entorno que aquel era el lugar que estaba buscando, como si el llamado de aquella sombra le hubiese conducido allí. Entonces se oculta tras la ruina de lo que solía ser un muro, tras sentir la presencia de alguien acercándose.

Soichiro, de un salto, bajó de los árboles a tierra firme, y observó el lugar. Estaba seguro de que aquel era el lugar en donde el espectro había desaparecido. Comenzó a pasearse. Aquellas eran las ruinas de lo que parecía ser un antiguo pueblo, pero no tenía nada de especial. Cerró los ojos, y se concentró, tratando se sentir posibles energías que pudiesen rondar en el lugar, energías que le pudieran dar alguna pista, por insignificante que fuese...

Abrió los ojos. No había sentido nada, aquel lugar estaba limpio, no había energía, había chakra. Alguien le estaba observando. Percibió que aquel chakra provenía detrás de un muro destrozado, barajó sus opciones, hasta que optó por la que creía era la más segura.

Soichiro: Sé que estás aquí, no hay por qué temer, muéstrate

Miyu no creía que aquel hombre fuese peligroso, así que salió de su escondite. Soichiro se sorprendió cuando vio que su espía era una niña.

Soichiro: ¿Qué haces aquí?

Miyu: Podría preguntar lo mismo

Soichiro: ¿Por qué me espiabas?

Miyu: No te espiaba, me ocultaba... Quién sabe lo que uno se puede encontrar en estos bosques

Soichiro: ¿Te refieres a... Unas sombras?

Miyu: ¿Las has visto?

Soichiro: Son espectros. Vi uno mientras iba a... A hacer mis cosas, le seguí el rastro hasta aquí

El ninja optó por no darle absolutamente ningún dato sobre él mismo, al no saber la identidad de su interlocutora.

Miyu: Pues, me pasó lo mismo. Como ambas cosas son recientes, nos encontramos con dos espectros distintos. Estoy interesada en este lugar, por eso estoy investigando, deberías irte

Soichiro: No me digas... (dijo cruzándose de brazos) ¿Se puede saber por qué te podría interesar un lugar desolado cómo este?

Miyu: No es de su incumbencia

Soichiro: ... ¿Cómo te llamas niña? (dijo bajando los brazos)

Miyu: No soy una niña... Miyu

Soichiro: Está bien, Miyu, soy Soichiro, mira... No sé que cosas tengas que hacer en este lugar, pero esos espectros se relacionan conmigo más de lo que puedas pensar. Creí haberlos eliminado a todos, pero ahora han vuelto, y mas fuertes que antes, necesito información, necesito respuestas, y tú me podrías ayudar, y yo tal vez pueda ayudarte a ti. Así que podríamos estar juntos en esto, es un buen negocio ¿No es así?

Miyu miró a aquel hombre. No tenía el aspecto de ser un tipo perjudicial para ella, tal vez podría ayudar.

Miyu: Está bien. Trabajemos juntos. Estoy interesada en la naturaleza de esas criaturas, del lugar dónde podrían provenir... Me podría servir para unos sellos que tengo en el cuerpo. Esas cosas no vienen de aquí, pero el lugar de donde realmente provienen, definitivamente está relacionado con estas ruinas.

Soichiro: Ajá y... ¿Cómo sabes todo eso?

Miyu: Todo a su tiempo amigo, aunque lo que pien...

La voz de Miyu fue interrumpida por el susurro de gritos y alaridos provenientes de un lugar lejano, traído por el viento. Ambos se miraron y partieron al lugar, tenían que ser los espectros. Llegaron al poco tiempo, pero el desastre ya estaba hecho. Se encontraban en un pueblo bastante grande, muchas casas se hallaban destrozadas y gente corriendo de aquí para allá, pero el causante de todo ya no se encontraba allí.

Consultaron a los locales, unas tres sombras habían sido las encargadas de realizar tal destrozo. Eran los espectros. Sin embargo, sorprendentemente no hubo víctimas, aunque no tardaron de descubrir que sí hubo una. Era el alcalde del pueblo, Shishio Nagano. ¿Atacan un pueblo entero, y sólo cobran una víctima, la persona más importante del lugar? Aquello era misterioso. Con cada minuto que pasaba, el asunto se volvía más complejo, y una cosa no parecía tener nada que ver con la otra. ¿El retorno de los espectros? ¿Las ruinas? ¿Un ataque en el que sólo muere una persona, el alcalde, quién no tiene nada que ver con nada? Miyu también tenía sus dudas del hombre que se hallaba a su lado, ¿Cómo podría estar relacionado con las sombras que ella estaba buscando? ¿Haría algo si se enterase de lo que estaba esperando obtener, o siquiera al enterarse de su condición de Oni? Soichiro también tenía dudas sobre aquella adolescente que apareció en su camino, ¿Cómo sabía todo aquello de los espectros? ¿Qué clase de sellos poseía en su cuerpo? Esperaba poder zanjar todo aquel asunto lo antes posible.

Intentaron averiguar cómo murió Nagano, pero por todo el jaleo no lograron averiguar nada, por lo que se quedaron en un hotel del lugar, para planear que es lo que harían después y, si podían, sonsacar información el uno del otro.

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