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El Sabueso
El Sabueso

(走狗, Sōku)

Información
Anterior El Viaje de Regreso
Saga Gaiden: El Pasado de un Demonio
Personajes
Hikaru Kyōfu
Kiromaru
Emi Akari
Albert
Tsubane

Humanos y DemoniosEditar

Hikaru se encontraba recostado en su habitación, y no podía parar de pensar. De hecho, no había dormido casi nada, no justamente por que sus pensamientos lo atormentaban, o si, pero él no lo asumía de esa forma. Era un día completamente gris, las gotas de lluvia caían sin parar, así estuvo desde el mediodía. Hikaru había estado en su habitación todo el día, sin dar ninguna señal. Su hermana se preocupó un poco ya que era habitual en él querer entrenar. La cena estaba lista, Emi se encontraba sentada en la mesa, y a su lado Kiromaru, con quien parece haber tomado cierto cariño. Sólo había un problema. ¿Quien llamaría a Hikaru? Por lo general, al sentir el olor de la comida él aparece solo atraído hacia la mesa, pero esta vez no era así, y por antigua costumbre se sabía que nadie podía interrumpir el sueño de Hikaru, ya que esto provocaba un humor exageradamente malo en él, se sabe que ha llegado a atacar y herir gravemente a quienes interrumpieron su sueño. Albert, un veterano sirviente de los Kyofu, quien fue testigo y víctima de uno de esos acontecimientos, como prueba viviente de la ferocidad de Hikaru y su mal humor, él mismo se ofrece a ir a buscarlo. A pesar de su edad y desgastada apariencia, Albert era sumamente fuerte, lo suficiente como para aguantar un combate contra Hikaru, de todas formas él no tenía permitido atacarlo, por lo que se preparaba para aguantar un fuerte ataque.

El área de las habitaciones se encontraba completamente a oscuras, y el ruido de la lluvia adornaba el lugar como si se tratase de una escena de una película de terror. Albert se paró frente a la puerta de la habitación de Hikaru y se preparó para golpear. "No tengo hambre." - Fueron las palabras que dejaron paralizado al mayordomo más antiguo y leal de la familia. Sin más que decir, procedió a retirarse.

Esa misma noche, ya mucho más tarde, Albert se encontraba vigilando a Hikaru, quien había salido y se encontraba sentado sobre los escombros de la antigua casa principal del Clan, más precisamente se encontraba mirando al cielo gris, mientras la lluvia caía sobre él. Albert observaba desde la distancia mientras sostenía un paraguas de color negro. Luego de un largo rato decidió acercarse, tenía claro que Hikaru sabía que él estaba ahí, por lo que no vio necesario seguir ocultándose.

Albert: Joven Hikaru, si sigue bajo la lluvia se enfermará.

Hikaru: Dime Albert... ¿Sabes la diferencia entre los Humanos y los Demonios?

Albert: No lo se. ¿Porqué la pregunta?

Hikaru: ¿Si te ordenara que me mataras, lo harías?

Albert: Por supuesto que no.

Hikaru: Estarías fallando a una orden directa.

Albert: Lo se, pero si la cumplo estaría fallándome a mi mismo.

Hikaru: ¿A que te refieres?

Albert: Tanto a usted como a su hermana los he visto desde pequeños crecer y madurar. No podría destruir todo eso por una simple orden.

Hikaru, muy pensativo, se reincorporó y comenzó a caminar de regreso a la casa del Clan, a su vez Albert lo siguió en silencio.

Como el antiguo y experimentado mayordomo del Clan Kyofu lo previó, Hikaru contrajo una leve gripe. Al parecer los Demonios también podían enfermarse. Como se acostumbraba, siempre que un miembro de la familia se enfermaba se le asignaba un sirviente directo que lo acompañe y lo atienda.

Así fue como Tsubane fue asignada a atender a Hikaru, a pesar de que este se negara repetidas veces. Tsubane era una joven muchacha, de casi la misma edad de Hikaru, que fue recomendada por Albert para la tarea. A pesar de su poca experiencia, Albert creyó que la mejor forma de que aprendiera rápido sería estando al lado de Hikaru, sin especificar una razón exacta. Tsubane se mostraba emocionada de poder trabajar junto a los demás miembros, ella era muy expresiva y demostraba sus emociones con facilidad, cosa que los demás sirvientes no hacían. Rápidamente pareció interesada en Hikaru y luego de que este se recuperara pidió mantener su trabajo, esto no pudo ser posible, pero si mantuvo su puesto ayudando a Albert con tareas simples, de quien recibió muchas correcciones y consejos a la hora de manejarse dentro del Clan. Ella buscaba acercarse a Hikaru siempre que podía, cosa que molestaba a Kiromaru ya que ella interrumpía sus horas de paseo o tiempo con su dueño.

Recuerdos y TraiciónEditar

Hacia mucho tiempo que Hikaru no tenia relación cercana con un mayordomo, más específicamente, nunca tuvo una relación cercana, a excepción de una, la cual no puede olvidar. De alguna forma, al ver a Tsubane, le traía muchos recuerdos, recuerdos que debían quedarse ahí, solo en su mente. De forma indirecta, Tsubane se había vuelto más cercana a Hikaru de lo que creía, cosa que a Kiromaru le seguía molestando, provocando que le gruñera en repetidas ocasiones obligándola a retirarse. Aún así Hikaru se mantenía indiferente a lo que sucedía, sin saber porqué no podía rechazar la presencia de Tsubane, aunque esto provocara que los recuerdos lo atormentaran diariamente.

Tras un mes y medio, Tsubane se había adaptado al frío carácter de Hikaru. Una noche, donde la tranquilidad y el silencio adornaban los pasillos y los dormitorios, una sombra interrumpió en la habitación de Hikaru. Por fortuna, o casualidad, para el infiltrado, Kiromaru no se encontraba durmiendo junto a la cama de Hikaru, sino que Hikaru se encontraba recostado en su cama aparentemente dormido. Con mucho sigilo y profesionalismo, se posicionó sobre el cuerpo de Hikaru, sin tocarlo y sin hacer un mínimo ruido. Instantáneamente Hikaru abrió un ojo, lo que alertó al infiltrado, y no solo a este, sino a todos en la gran casa ya que un gran instinto asesino se había logrado sentir. Para cuando llegaron la mayoría de los sirvientes, la puerta de la habitación de Hikaru se encontraba partida en pedazos y en el pasillo, contra la pared que se encontraba justo frente a la destruida puerta y la entrada de la habitación, se encontraba Hikaru sosteniendo del cuello a Tsubane, mientras ella con sus dos manos sostenía el brazo de Hikaru en señal de desesperación, claramente su cara lo reflejaba, a pesar de que los sirvientes no acostumbraban a demostrar sus emociones o sentimientos, Tsubane era muy expresiva. Nadie se atrevía a interferir, mientras tanto Hikaru cegado apretaba cada vez más el cuello de Tsubane. No fue hasta que su hermana llamó dos veces por su nombre a Hikaru que este la soltó, provocando que Tsubane cayera al suelo mientras tosía repetidas veces.

Media hora después de lo acontecido, Emi se encontraba hablando con Albert, intentando deducir que hacia Tsubane cerca de la habitación de Hikaru. Él no había dicho nada al respecto, lo único que hizo fue quedarse en silencio en estado de shock mientras Kiromaru se quedaba a su lado. Por otra parte Tsubane estaba siendo tratada por las heridas internas en su cuello y garganta que al parecer no eran leves.

La situación nunca se aclaró ya que nunca se supieron los detalles, después de eso Hikaru evitaba constantemente a Tsubane. A pesar de no demostrar importancia, Albert sospechaba, por lo que a pedido de Emi empezó a investigar por cuenta propia lo sucedido. Como si se tratase de cargo de culpa, Hikaru sentía la necesidad de acercarse a Tsubane, aunque no pensaba en disculparse, parecía como si la culpa lo estuviera carcomiendo, o tal vez eran viejos recuerdos los que carcomían su mente. La intención de acercarse estaban, pero al verla solo pudo dedicarle una mirada para terminar por dar media vuelta y retirarse. Esto sorprendió mucho a Tsubane, ella no esperaba que Hikaru actuara de esa forma, y a pesar de no haber dicho nada, para ella significó mucho, entendiendo como si él realmente se sintiera arrepentido.

-Si busco en mis recuerdos los que me han dejado un sabor duradero, si hago balance de las horas que han valido la pena, siempre me encuentro con aquellas que no me procuraron ninguna fortuna.-

CaceríaEditar

Esa misma madrugada, faltando poco para que amaneciera, Hikaru se encontraba durmiendo en su habitación junto a Kiromaru. Era una tranquila noche, pocas veces se podía apreciar noches como esa en el País de la Lluvia. Profundamente dormido, su mente lo atormentaba con viejos sucesos, repitiéndose una y otra vez. Escapar era imposible para él, aunque odiara la secuencia repetida esta también le mostraba recuerdos que no volverían y que no eran malos, solo que tenían un final amargo sumido en la realidad. De repente, la secuencia de su ataque a Tsubane se proyecta frente a él, cara a cara con ella mientras intentaba zafarse de su brazo, y, en lo que dura un parpadeo, Hikaru pudo ver como la chica que tenia delante dejaba de ser Tsubane para ver el rostro de Amane. Esto provocó que Hikaru se despertara y bruscamente se reincorporara, tras entender que se trataba de otro sueño con su mano derecha se tomó la cara para posteriormente limpiar el sudor de su frente. Al mirar a un lado de su cama, se encontraba Kiromaru quien también parecía estar soñando, este se encontraba panza arriba y con la lengua afuera, como si estuviera soñando con un gran banquete de comida, lo que provocó un poco de envidia por parte de Hikaru el poder dormir tan relajadamente.

Hikaru no podía volver a conciliar el sueño, algo llamó su atención ya que algo no parecía normal. Al enfocarse en sus sentidos más detenidamente, notó un olor desconocido. Hikaru procedió a despertar a Kiromaru e ir a investigar. El olor era muy leve y por momentos se perdía, esto los llevó camino a la sala donde se encontraba siendo atendida Tsubane, pero esta parecía estar vacía. El olfato de ambos los llevó cerca de la puerta trasera de la casa del clan, donde allí se encontraba Tsubane que, a simple vista, parecía estar sola. La situación era extraña y eso la volvía una sospechosa, Hikaru intento acercarse a ella pero, esta vez, su olfato detectó de nuevo un olor diferente al que habitualmente rodea el lugar, esta vez con más precisión, identificando dos focos separados de un mismo olor. Kiromaru lo detectó igual y se preparó para atacar. "¡Alto!" - Expresó de forma alterada Tsubane, para entonces el olfato de Hikaru ya había captado un extraño olor detrás de él, por lo que rápidamente, acompañado de una rápida media vuelta, con su brazo hizo un brusco y fuerte movimiento, golpeando algo detrás de él y enviándolo a volar contra un muro. Para su sorpresa, había golpeado a alguien, al detallar notó que un hombre desconocido yacía tirado en el suelo, y mientras intentaba levantarse Kiromaru lo atacó con una feroz mordida en su brazo, comenzando un forcejeo. En ese instante se hizo visible otro hombre de traje oscuro, quien por la fuerza se llevó a Tsubane.

Hikaru prefirió no seguirlo y se enfocó en el otro hombre que Kiromaru retenía. Tras capturarlo se reunió con su hermana y le informó lo ocurrido, a los pocos minutos se unió Albert a la conversación explicando que el infiltrado habló fácilmente. La seriedad del Clan Kyofu no es para tomárselo a bromas, si alguien se infiltraba al Clan, y si tenía la suerte de no morir en el intento, era torturado e interrogado de las formas más crueles que se pueden imaginar. La información confirmaba que se trataba de un culto religioso que veía al Clan como una secta demoníaca y que al parecer tiene como objetivo limpiar el mundo de la impureza, entre otras cosas.

Albert: En resumidas cuentas, el clan es el objetivo de un culto religioso.

Emi: ¿Entonces se trata de una organización?

Albert: A pesar de actuar como una organización, no se consideran como tal, actúan bajo las órdenes de un proclamado sacerdote.

Emi: Eliminar a quien da las órdenes será lo más conveniente.

Hikaru: Yo iré.

Emi: ¿Como piensas encontrarlos?

Hikaru: Todavía siento un fuerte aroma en la dirección de donde se fueron, al Este del País.

Emi: ¿Fuerte aroma?

Albert: En efecto. Me tomé la libertad de perfumar bastante las sábanas donde fue atendida Tsubane. Quien diría que sería tan útil.

Emi: Siempre me sorprendes con algo.

Hikaru y Kiromaru partieron rápidamente hacia el Este, siguiendo el fuerte aroma. Mientras tanto, Tsubane ya se encontraba en el amparo religioso, ubicado en los límites del País de la Lluvia. Allí, fue donde se reunió con el Sacerdote, o mejor dicho, su padre. Este es rápidamente informado de lo sucedido, lo que provoca su enojo. Los reclamos hacia su hija son tan directos como hostiles, de forma que le pide una explicación por la que falló en su tarea de asesinar a su objetivo, incluyendo la pérdida de un miembro. "Padre, lo siento, pero no puedo seguir con esto. He visto muchas cosas y una de ellas es que ellos no son como dices, no los conoces, si lo haces podrás ver que son tan humanos como nosotros." - Dijo con la cabeza gacha Tsubane. Esto provocó aún más la furia de su padre, quien le dio un golpe en la mejilla, mientras acercó su cara a ella y le dijo que no vuelva a hacer comparaciones como esas. Realmente se mostraba muy molesto y saturado, el hombre que trajo de vuelta a Tsubane le explicó que el "chico demonio" había podido ver a través del Jutsu de Transparencia, esto pudo distraer un poco de su enojo al Sacerdote quien lo explicó relacionándolo con una habilidad de demonios.

Hikaru y Kiromaru llegan a la presunta guarida atraídos por el olor que aún se conserva, deciden entrar por la puerta principal sin problemas y notan que el lugar parece una iglesia pero en muy mal estado y sin los objetos típicos que adornan. Todo se encuentra en absoluto silencio, al seguir avanzando se topan con un cuerpo tirado en el suelo, Hikaru nota que es el cuerpo de Tsubane y se acerca a ver. Al acercarse puede ver que ella recibió una puñalada en su pecho cerca del lado del corazón, pero aún se encontraba viva a duras penas. "¿Acaso los demonios tienen compasión por la vida?" - Se oyó de una voz no tan lejana. Al levantar la vista Hikaru notó que la pregunta provenía de un hombre mayor vestido con una túnica blanca que se encontraba en un asiento similar a un trono. Este sostenía un cuchillo el cual tenia la hoja cubierta de sangre. Nuevamente, Hikaru podía sentir olores a su alrededor pero no veía nada ni tampoco sentía ninguna presencia. Algo confundido, Hikaru instintivamente se pone en guardia mientras observa a su alrededor con una mirada seria. Esto alertó al Sacerdote recordándole lo que le habían descrito con anterioridad. "¿Como haces para ver a través de nuestro Jutsu?" - Preguntó el Sacerdote, mientras que a su alrededor y el de Hikaru se hacían visible varios hombres, precisamente doce, vestidos de negro portando filosas armas. Hikaru rápidamente entendió que se trataba de una habilidad de camuflaje, o mejor dicho de hacerse invisible y ocultar su presencia. "¿Ver? Simplemente puedo sentir con facilidad sus olores, aunque ninguno apesta tanto como tú." - Explicó Hikaru, finalizando con un tono sarcástico y provocador. Esto ofendió en gran medida al Sacerdote, pero rápidamente Hikaru dio una orden a Kiromaru y este saltó en el aire y giró rápidamente, utilizando su Marca Dinámica. Esto fue como una ofensa más para el Sacerdote quien ordenó que mataran a Hikaru. Rápidamente todos dejan de ser visibles nuevamente, pero esto había dejado de ser un problema ya que habían sido marcados por Kiromaru y emanaban un fuerte olor. Hikaru y Kiromaru usan el Doble Colmillo Rotatorio y atacan brutalmente a sus objetivos que se ocultaban a la vista más no al olfato. Sin poder defenderse caen derrotados en tan solo unos segundos, dejando boquiabierto al Sacerdote quien no podía creer que el Jutsu de Transparencia no tuviera efecto.

Hikaru lentamente se acercó caminando con intensiones de asesinar. El Sacerdote tomó el cuchillo e intentó apuñalar a Hikaru, pero este rápidamente detuvo su brazo con tan solo una mano, posteriormente cometió el error de mirar fijamente a los ojos a Hikaru, esto lo hizo caer de rodillas y sin quitar la mirada de sus ojos empezó a suplicar por su vida. "¿Acaso crees que no lo he notado? Encontré esto en el cuerpo de Tsubane" - Dijo Hikaru mientras sacaba un sello explosivo de su bolsillo, tras decir tales palabras pegó el sello en la frente del Sacerdote y lo pateó con fuerza, enviándolo a volar lo más lejos posible de la extensa sala de la iglesia. Hikaru se acercó a Tsubane y se sentó en un escalón que había a un lado, al parecer la explosión hizo que Tsubane despertara. Al ver a Hikaru ella comenzó a llorar y se disculpó por todo lo sucedido, admitiendo que ella no quería hacer lo que se le ordenó. Él se quedó a su lado hasta que ella lentamente cerró sus ojos y dejó de llorar.

-¿Cual es la diferencia entre los demonios y los humanos? Yo no veo ninguna.-

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