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Artículo en Construcción de la Academia Shirizu
El usuario Sakura-hanabi está trabajando actualmente en la elaboración de este artículo. Por Favor,si vez ésta plantilla en un artículo,no lo edites,pues el Artículo es Parte de la misión de un Estudiante de la Academia Shirizu.
Más Allá de las Hojas Caídas
Más Allá de las Hojas Caídas Kurohana
Dejar ir es seguir viviendo, incluso si nada es como antes.

(寒さは静かに潜んで, Samu-sa wa Shizuka ni Hisonde)

Información
Personajes
Kurohana Uchiha
Hideo Arusawa
Himeko Yozora
Más Allá de las Hojas Caídas (,寒さは静かに潜んで Samu-sa wa Shizuka ni Hisonde), es el capítulo número tres de la historia de Kurohana Uchiha, forma parte de Gaiden: Hija del Fuego y la Noche y narra lo que vivió desde su salida de Konohagakure, lo que realiza siendo una Kunoichi renegada y su acercamiento a la anciana Himeko Yozora.


El viaje de cada ser es diferente, sólo los seres pensantes deseamos conocer el porqué y sólo por eso somos blancos fáciles de la oscuridad y la ambigüedad .

Siguiendo el camino sin retornoEditar

Kurohana ha caminado durante todo el día, alejándose de Konoha todo lo posible en un día, sabe bien que si un shinobi se retira sin autorización lo que procede es localizarlo lo antes posible... esta noche es algo ventosa, ella usa su usual abrigo negro que ahora ondea al ritmo del viento, la capucha de su vestimenta oculta su rostro a simple vista... su mirada cansada y aún no sabe a dónde irá, pero... sí sabe que el dolor de la soledad sin "Akahime" ahora es más hiriente, sí sabe que su único deseo es aniquilar a esa kunoichi que le arrebató a su preciada hermana.

Sus pasos le han llevado hasta una pequeña y bulliciosa aldea, toda colorida y festiva, es el contraste de lo que ella ve y lo que realmente siente, estas personas son ajenas al dolor que ella lleva, estas personas pasan de largo ante ella e ignoran quién es... esto tiene su "lado bueno" nadie sabe que ella ahora es una shinobi renegada de su aldea. Llega a una posada de pocas habitaciones, nada ostentosa, y eso no le importa... la luz tenue apenas ilumina el lugar, esto distorsiona el color de sus ojos; el olor de un claro incienso torna el sitio algo místico.


Kurohana: Buenas noches, una habitación sencilla por favor- dice calmada y paciente, es evidente que notó que quien le atiende es una anciana y por eso esta conducta más apacible.


Anciana: Buenas noches señorita, por supuesto, te ves muy cansada... ¿gustas un poco de té antes de dormir?- responde la señora con un tono amable y dulce.

La kunoichi recuerda a aquella mujer madura, pero no le dice sobre ello, sí, la ha visto antes... dos veces antes, hace años pero no pasó tanto tiempo como para olvidarlo... ¿pero la anciana no le recuerda? Kurohana recuerda ese color de ojos, su vestimenta, su anterior ocupación, y su cabello blanco inconfundible.


Kurohana: No es necesario, gracias anciana.


Anciana: Vamos niña, no seas tímida.


Kurohana: Está bien- la chica accede pues no pretende discutir en lo absoluto.


La anciana se dirige a una de las mesas del comedor, y la kunoichi le sigue sin articular palabra; no hay nadie más que ellas y la anciana le indica que se siente. Se va por unos momentos y regresa con el té y comida, Kurohana, sí, está hambrienta y justo lo acaba de notar. La chica se quita el abrigo allí la iluminación es más fuerte.

Anciana: Niña tienes unos ojos hermosos, y noto que hoy llegaste a esta aldea, ¿verdad?- dijo con voz pausada.


Kurohana: Así es... (seria y amable)


Anciana: Me recuerdas a mí de joven... pero el tiempo se va... llevándose tanto.


La chica termina de cenar muy pronto.


Kurohana: Le agradezco por la comida, me retiro a la habitación.


Anciana: De nada niña, descansa bien...-la señora le sonrió- no creas que no te he reconocido ¿eh? Pero de eso hablaremos mañana.


Kurohana se sorprendió pero no mostró su asombro ante lo dicho, sólo se encaminó hacia las habitaciones sin decir nada.


Esa habitación... tan pequeña y acogedora, Kurohana abre la ventana que da justo a un pequeño balcón con vista al bosque, el follaje se mece tranquilo y los grillos arrullan a cada habitante que busque soledad y descanso; el cielo sin estrellas y la kunoichi allí, mira todo lo nocturno que tanta paz le propina, y da un suspiro que estremece cada parte de sí misma.

Recuerdos de una misma nocheEditar

La alborada se filtra por la ventana y toca suavemente el rostro de Kurohana, delicado y con esa imágen de distancia que transmite incluso al estar dormida... despierta poco a poco y da una mirada a su alrededor, suspira y se incorpora, en unos momentos la habitación parece como si durante la noche anterior no hubiera tenido huesped.


Camina lento y firme hacia el comedor de la posada... no sabe cuánto tiempo estará ahí hospedándose pero comer algo es su necesidad inmediata. El abrigo negro que lleva puesto contrasta con el día cálido que es anunciado por los rayos de sol.


La anciana le hace una seña indicándole que espere, terminan las pocas personas que desayunaban, se van y la mujer se dirige a atenderla.


Mujer: Hana-chan... no imaginas cuánto me alegra verte de nuevo...-su voz es tan amable y empática.


Kurohana: Himeko-sama... y usted no sabe cuánto me sorprende encontrarle en este sitio, ya años, dos, para ser exactos.-su voz se hizo amable y con un toque de nostalgia.


Himeko: ¿Pensaste que por mis años ya no te recordaba? Jaja los años sí han pasado por mí persona, pero no como para olvidarte, mi niña hermosa.


Se acercó a Kurohana y le dio abrazo delicado y cariñoso, Kurohana evocó sin querer uno de los abrazos de su madre... cómo olvidarlos... y cómo ésta mujer le transmitió ese amor que hace tiempo nadie le brindaba. No sólo eso, al mirar a la mujer también recordó que ésta mujer y su madre compartían la edad, al mirar a la fémina que se sentó frente suyo sólo separadas por la mesa... tal vez su madre ahora se vería así, quizás... Kurohana le sonrió, sí, ¿hace cuánto que no lo hacía de forma genuina? no recordaba.


Kurohana: Usted marcó mi vida, nunca crea que yo le podría olvidar, Himeko-sama, tampoco olvidaré el día en usted llegó a mi vida... y cómo cambió la manera de pensar de mis padres sobre otros clanes casi extintos.


°Flashback°

Como muchas veces en su infancia temprana (aproximadamente con una edad de cinco años), Kurohana se quedaba en casa mientras sus padres realizaban misiones para su aldea (Konoha), en ese tiempo ella ni siquiera conocía la famosa aldea de la cual, oficialmente, era parte. La noche se avecinaba y el viento que precede a una lluvia torrencial pasaba entre los árboles y creaba un sonido que tal vez a algunos, les provocaría temor, pero a aquella pequeña kunoichi en ciernes, el sonido aquel le emocionaba, el poder del rayo; el sonido avasallante de un poderoso trueno...

Tranquila y relajada se asomaba por alguna ventana o salía al pórtico y observaba el borroso y mojado horizonte de aquel valle, sabía que incluso en esa lluvia podía ser que se vislumbraran dos sombras, las de sus padres. La noche cayó totalmente y la tormenta no cesaba, una manta le abrigaba en su espera y la hoguera de la chimenea le daba el calor que buscaba.
Noche lluviosa

Casi se quedaba dormida, cuando, de improviso escuchó voces, abrió la puerta y vio que eran sus padres... y una persona más, oculta bajo una capucha su rostro no podía verse. Las caras de sus padres reflejaron cansancio y al ver sus atuendos era evidente que tuvieron una lucha, agitados y cansados entraron a la casa.


Yorumi: Kuro-chan... volvimos.(fatigada)


Kuroku: Hija mia, adivina, tenemos visitas en casa jaja.


Kurohana: ¡Madre, padre...¿visitas, es esa persona?-dijo intrigada y se retiró para traer ropa seca.


Yorumi: Nuestro huesped quiere conocerte, sí, incluso cuando está temblando de frío.


Kuroku: Hija, ven aquí.


Kurohana volvió con toallas para secar y más mantas.


Kurohana: Traje esto para el huesped, por lo menos que pierda el frío.


Se acercó a aquella persona que seguía con la capucha puesta y la cabeza inclinada, extendió sus manos para entregar lo mencionado y esta persona lentamente levantó la cabeza, se quitó la capucha y se reveló que era una mujer joven, muy hermosa... ojos grandes y rojos, dibujó una sonrisa para la pequeña Kurohana y ésta le correspondió de la mis a forma; también notó que poseia cabello de un inusual color blanco, largo y en ese momento empapado.


??: Un gusto conocerte, pequeña.-dijo amable y dulce.


Kurohana: Me llamo Kurohana, Uchiha Kurohana- dijo sonriendo.


??: Hana-chan, te llamaré como normalmente no lo hacen, mi nombre es Himeko, Yozora Himeko.


Kurohana: Himeko... ¡hermoso! yo le llamaré Hime-sama...


Los padres de Kurohana instalaron a la huesped en una habitación y se fueron a dormir, como siempre lo hacían, Kuro-chan no lograba conciliar el sueño, quería saber más sobre esa hermosa joven y misteriosa, ahh y tan amable. Pero sus dudas y preguntas tendrían respuesta a partir del día siguiente.

Flashback de Himeko

Era ya el fin del crepúsculo y ella era perseguida por shinobis de procedencia desconocida, el temor de que no poder vencerlos tomo posesión de su mente, y de inmediato se dijo a sí misma que mientras pudiera respirar nada estaba perdido, era un optimismo forzado pero eso le ayudó en ese momento.

Llegando a un claro de bosque, pensó que si seguía por ese camino pronto llegaría al santuario y... allí estaría a salvo, pero ¿y si, ese era el objetivo? estos shinobis la habían estado siguiendo desde hace horas, podía asegurar que incluso desde hace varios días. Proteger el santuario y a las Kitsune Miko era su único propósito, y si eso significaba alejarse de ellas y su sitio, entonces lo haría, tenía sus habilidades ninja y el legado de su ya casi extinto clan, Hiyozora, la katana de poder legendario...

Así que dio un giro imperceptible para sus seguidores y fue justo al lado opuesto de donde se encontraba el santuario, no contó con que estos shinobis también le habían preparado una trampa, en un anormal cúmulo de árboles fue obligada a pasar entre ellos y justo allí noto que hilos de metal le atraparon y papel bomba ocasionó una explosión que la rodeó, ella logró resistir, ya herida, una lluvia de kunais le fue lanzada y uno más, certero, le hirió de gravedad la mano derecha... la que empuñaba Hiyozora.

Atrapada creyó que ese era su fin, pero una bomba de humo explotó, y causó confusión... en fracción de segundos se vio llevada en brazos de una mujer joven, de cabellera negra y ojos carmesí por su Dojutsu, el Sharingan. Un hombre joven enfrentaba a otros ninjas, con taijutsu y por último usó un jutsu de Suiton para alejarse de ellos. Dejaron perplejos y sin su "presa" a esos ninja. Cuando se alejaron lo suficiente, la mujer se detuvo y la posó en el suelo.


Himeko: Gracias, no importa quiénes sean ustedes, les debo mi vida.


??(mujer): No, lo que importa es que no moriste, tu mano está muy herida... necesitabas ayuda.


Himeko: Déjenme aquí, ahora estaré bien... e infinitas gracias.


Una tormenta comenzó... millones de gotas de lluvia iban a caer...


??(hombre): Esa herida no sanará mañana, deberás tener cuidados, si te dejamos, ellos... podrían encontrarte de nuevo...


??(mujer): Está decidido, vendrás con nosotros a casa... eres una sacerdotisa, no debes asesinar a nadie...


Himeko: Estás en lo cierto, en parte, fuera del santuario, no, pero dentro de él y en su defensa... puedo asesinar a mi gusto y deseo... mi nombre es Himeko.


??(mujer): El mio es Yorumi, y él mi esposo Kuroku. Si no nos apresuramos tardaremos mucho en llegar a casa, cuanto antes mejor...


Y esos shinobis que la salvaron se turnaron para ayudarle a ir aprisa, en momentos, cargaron con todo su peso. Bajo la incesante lluvia caminaron por horas.


Llegaron a su casa y esa niña de apariencia afable, de ojos morado intenso... ese blusón rojo con la flor negra en su lado superior derecho y su alegría contagiosa, le hicieron olvidar por momentos su realidad y su herida.


En su lecho, a punto de dormir, dio un vistazo a su katana y no despertó hasta la mañana siguiente.

Fin del flashback de Himeko
°Fin del flashback°

La sacerdotisa del santuario especialEditar

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